Todo lo que extrañará en una relación a larga distancia

Todo lo que extrañará en una relación a larga distancia

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Dormíamos en la misma cama todas las noches de verano, sincronizando cada respiración para que nuestros cuerpos se movieran juntos sin esfuerzo. Inhalar. Exhalar. Tu estómago estaba presionado contra mi espalda, tu pecho subía con el mío. Te convertiste en mi manta de seguridad con tu brazo envuelto alrededor de mi pecho y apoyado en mi corazón.

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A veces me acuesto en la cama, dando vueltas y vueltas durante una o dos horas hasta que puedo colocar mi almohada en la posición que mejor se parezca a ti.

Fuimos inseparables durante meses, quizás peligrosamente dependientes el uno del otro, pero se sentía bien. Nunca peleamos. Reímos y hablamos y en raras ocasiones lloramos. Nuestras vidas se entrelazaron tanto que existir sin ti se ha vuelto extraño. Estamos trazando nuevos territorios. Tú trazas un mapa de un mundo nuevo y emocionante mientras que a mí me importan aún menos estos caminos que conozco tan bien. Camino las mismas cuadras todos los días: casa, clase, trabajo, casa.

Me cuentas todo sobre tu nueva vida, tus experiencias, tu alegría. Me mantienes informado, incluso involucrado. Sé los nombres de todos tus nuevos amigos, lo que te gusta de ellos y lo que te molesta de ellos. Me alegro por ti, pero me duele egoístamente. Dondequiera que voy está manchado de recuerdos de ti, pero de todos modos te veo en todo. Fumar es mi refugio.


Anhelo la sensación de tu piel desnuda sobre mi piel desnuda, lo cálida que se siente. Extraño abrazarte en la cocina. Extraño que me agarres el trasero cuando pasas. Extraño masajear tus hombros. Extraño besar tu cuello. Extraño presionar nuestras bocas juntas, presionar mi cuerpo contra el tuyo. Tengo un hambre insaciable por todas estas cosas que solo tú puedes satisfacer.

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Lucho por comunicar cómo me siento. Intento deshacerme de la tristeza que ya me inclino a sentir. Intento no hacerlo más difícil de lo que es, pero está fuera de nuestras manos. Hacemos todo lo que podemos, pero todavía duele y, a veces, se siente insoportable. “Solo necesito que estés aquí”, dices, porque no importa lo maravillosa que pueda ser la vida, simplemente se siente mal, tal vez incompleta. Nunca nos adaptaremos, pero aprenderemos a afrontarlo.


Respiro hondo y me recuerdo a mí mismo que es temporal. Enviamos mensajes de texto a lo largo del día, hablando sobre nuestras vidas juntos, nuestras vidas separadas y las cosas triviales que nos hacen seguir adelante. Veo tu cara cuando hablamos por Skype todas las noches antes de acostarnos. No puedo esperar a correr hacia ti en el aeropuerto. No puedo esperar para besarte, sentirte, dormir contigo, explorar contigo. Un día ya no estaremos separados y la vida será aún más perfecta. Desarrollaremos partes de ese mapa juntos. Por cada dolor que me hunde en el pecho, me recuerdo a mí mismo, tengo mucho de qué alegrarme porque te amo.