No creo en el perdón (y tú tampoco deberías)

No creo en el perdón (y tú tampoco deberías)

Daniel Zedda


A los 49, no perdono. Crees que entiendes el perdón. Dices: 'Te perdono', así te liberarás. Eso significa cualquier cosa para tu cerebro, tu alma (si crees en eso), tu karma (de nuevo, si crees en eso), tu corazón. No es así.

Dondequiera que miro, escucho el canto del perdón: perdona y olvidarás; perdona y estarás en paz; perdona y perderás peso (probablemente). Sobre todo, perdona por TI, no por aquellos que te hicieron daño. Oh no. Tú 'perdonas' para desbloquear tus propias cadenas (afirman), no las de nadie más.

Bien.

No lo creo. No creo en el perdón, punto.


Dondequiera que miro, veo gente atrapada en malos comportamientos. Veo gente sonriendo con sonrisas con los labios apretados. Escucho a la gente repitiendo: 'Yo los perdono'. Pero no los veo gratis. No veo el olvido. No veo a nadie que pierda los últimos cinco kilos.

Lo que veo son personas que intentan desesperadamente sentirse mejor, después de terribles errores, de un trato injusto, de desaires no merecidos y de una tragedia terrible. Veo gente que no hace NADA para corregir estos errores, para protestar contra estos desaires, para sanar estas tragedias. Excepto, por supuesto, repetir como loros, el “perdón” con el que todos a su alrededor parecen tan cómodos.


como causar una buena primera impresion en un chico

¿Qué tal esto? ¿Qué tal trabajar por la justicia? ¿Qué hay de gritarle a la intolerancia? ¿Qué tal si das todo lo que recibes? ¿Qué tal, solo por esta vez, no hacer que todos los que te rodean se sientan mejor diciendo: 'Perdono'? ¿Qué tal si dices, 'Me hiciste mal' (¡incluso podrías cantarlo!)? ¿Qué tal regañar a alguien por su mal trato hacia ti? ¿Qué tal responsabilizar a alguien y luego no perdonarlo? Solo eso.

A los 49, no perdono. Tampoco espero a que el 'karma' produzca algún efecto mágico universal.


Hago que la gente rinda cuentas. Trabajo por la justicia en mi pequeño rincón del mundo. Si alguien me lastima a propósito, me enojo. Y me quedo así.
¿Adivina qué? No controla mi vida.

No estoy enojado todos los días (después de todo, ¡ya no están en mi vida!). Aunque, me enojo cuando pienso en la ocasión o en la (s) persona (s). Creo que esto me impide deslizarme hacia relaciones y comportamientos que no son apropiados para alguien con una imagen saludable de sí mismo. No me 'pudro'.

No es fácil. A todos los demás les gusta cuando “perdonas”. Pero si quieres que me 'perdone' por mí mismo, bueno, pasaré. Estoy bien como soy, y esta es una sonrisa real en mi rostro.